Con gratitud, para Andrés Mejía y Andrés Caro por la inspiración y el estimulo.
I.
Creo que he comprendido, después de más de 200 episodios, el sentido que Andrés Mejía y Andrés Caro le dan al término terrenal. Además, he tenido el privilegio de conversar con ellos lo suficiente como para saber que el título de su podcast manifiesta su carácter y atraviesa sus convicciones. Para ellos es importante que nuestros pensamientos enfrenten problemas sobre los cuales se pueda actuar y que produzcan el mayor bien concreto y resulten factibles dadas las circunstancias. Es como si ambos hubieran no solamente aceptado sino encarnado la noción aristotélica de prudencia. Desde esa opción por la prudencia estos juiciosos podcasters han recorrido un buen número de ideas y obras en busca de los referentes y la inspiración para pensar la realidad dándole a sus apreciaciones ese énfasis. Incluso cuando le han dedicado tiempo a la Biblia, a la Reforma Protestante, a los Jesuitas y a los Papas. Se trata del mundo en que vivimos y de las ideas que lo mueven, este mundo y no otro.
Yo que suelo habitar más en ese otro, el refugio platónico o gomezdaviliano de ver el mundo desde la biblioteca, siempre con atención pero sin la menor intención de participar en él cumpliendo alguna función de las que están disponibles en el ámbito público, me dedico a hacer de lo político uno de mis objetos de análisis, para bien o para mal, en un ámbito privado que solamente se abre cuando logro reunir el valor para publicar mis cavilaciones que no son más que eso.
En días pasados, en el episodio 59, mis amigos se dieron a la tarea de hacer un breve resumen de sus ideas políticas trazando las principales líneas de su pensamiento político, Caro desde lo concreto a los principios y Mejía de los principios a lo concreto, bien dialécticos estaban ese día. Al concluir su «terrenito» los Andreses preguntaron si a la audiencia le interesaría conocer sus ideas políticas en una exposición más amplia, yo les comuniqué mi entusiasmo por la idea en la sección de comentarios en Spotify. Al terminar mi comentario pensé que todos deberíamos hacer el ejercicio de aclarar y ordenar las líneas básicas de nuestro pensamiento político, como ciudadanos, sin mayores pretensiones que realizar siempre un ejercicio responsable y razonado de nuestra ciudadanía desde la claridad básica que puede darnos la tarea de decir con calma: esto es lo que creo.
Hoy han cumplido su promesa (episodio 64) y con ello nos han dado mucho qué pensar y mucho que discutir. Por ahora yo voy a dar el primer paso: enunciar mis creencias política de una forma básica.
Después de pensarlo varios días me di cuenta de que, por terrenal que sea, expresar con claridad el propio credo político es, prácticamente un ejercicio espiritual (ignaciano, todo un discernimiento) y puede implicar un esfuerzo significativo. Como pasa con cualquier tema, uno se da cuenta de los vacíos, las contradicciones, las ideas que requieren justificación, las ideas que tienen su historia, las creencias que se instalaron en momentos de la vida que hay que esforzarse en recordar. Después de unas cuantas páginas el reguero de ideas y conexiones solamente resulta comprensible para el que lo hizo, pero un poco, nada más. Hay que volver sobre la pregunta y, como nuestros amigos, establecer los principios y los hechos concretos y ver si las conexiones son visibles y preguntarnos si son válidas.
Me ocurrió que responder la pregunta en sentido «terrenal» se me hizo bastante difícil. Era de esperarse, se me atravesaron mis actuales preguntas, mis opciones teóricas como filósofo, mis creencias religiosas, mis recuerdos de juventud: era universitario y participaba en el movimiento estudiantil que condujo a la séptima papeleta y a la Constitución de 1991.
Había que ordenar y editar todo eso para poder dar una respuesta #terrenal . Que es la que presento a continuación con la convicción de que lo más recomendable del asunto no son mis opiniones o creencias sino el ejercicio de ponerlas en claro. Uno mismo es su primer lector y su primer crítico y para ser justo con el que escribe hay que permitirle aclararse y luego pedirle que de cuenta de lo que ha dicho. Este es el resultado que he logrado hasta ahora y espero continuar y seguir los rastros pendientes y llegar, algún día, a atar los cabos sueltos.
II.
El Escepticismo Antiguo buscaba una manera de conseguir la serenidad y en ese camino encontró que la mayor enfermedad que puede sufrir un ser humano es el dogmatismo. Para evitar un mal semejante, aconsejaba, precisamente la investigación permanente. Si uno revisa suficientemente un asunto se dará cuenta de que pueden encontrar tantas razones a favor cuantas razones en contra de una misma opinión. Esto nos lleva a la suspensión del juicio, el estado en que nos abstenemos de comprometernos plenamente con una manera de ver las cosas, con el fin de continuar la indagación. Sin embargo, el escéptico tiene que tener su momento #terrenal y tomar decisiones, actuar ¿cómo hacerlo si todo le parece dudoso? Aquí el escéptico responde de la forma más terrenal posible: observemos, aconseja, las costumbres y convenciones habituales en la sociedad en que nos encontramos y tratemos de establecer las más razonables entre ellas. Esto funciona como lo que, siglos más tarde, Descartes (tal vez en bata) llamará su moral provisional. Me remito a esos antecedentes para decir que, para mi, la política y/o lo político son temas de investigación y examen permanente y, por lo tanto, esta respuesta es una claridad provisional y que intento formularla en términos adecuados a mi contexto y la situación que cumple la función de esa moral provisional. Digamos que esta es mi política provisional y que la investigación de los elementos que la sustentan continua.
III.
Me pregunto qué tan adecuado es mi examen del presente si me baso solamente en los elementos de teoría política de los que me he apropiado a lo largo de mi formación académica, incluso si esta incluye la perspectiva de género, la deconstrucción de las categorías políticas, una filosofía de la tecnología y la comunicación, una idea de las formas de reunión en la plaza pública, consideraciones sobre el papel de las emociones en política, discusiones sobre la soberanía, la biopolítica, la necropolítica, incluso una idea de los fundamentos de los movimientos post-coloniales. Esas ideas muy contemporáneas y progresistas conviven y dialogan siempre en mi cabeza con las ideas clásicas de Platón y Aristóteles, las consideraciones del pensamiento reaccionario en la versión de Nicolás Gómez Dávila [he escrito como académico sobre él y en una próxima publicación diré en qué sentido me he apropiado o inspirado en su pensamiento político] y una lectura básica pero indeleble del Tratado Teológico-político y el Tratado Político de Spinoza. Esa tensión teórica puede exponerse, sin embargo, no daría cuenta de mis posiciones, opciones o preferencias políticas y, mucho menos de mi preocupaciones por el futuro de mi país, de América Latina y planeta en su conjunto, que siempre hacen parte de los factores políticos ante los cuales optamos, reaccionamos, opinamos y votamos.
Esto implica dos cosas: mi posición política no es solamente el resultado ni la aplicación de una teoría filosófica ni de una militancia política. Se trata de la posición política de un ciudadano de a pie y no la de un líder político ni la de un aspirante a cargos de elección popular, ni a una carrera en el gobierno. Lo que pienso y lo que hago en política es, ante todo, mi ejercicio de la ciudadanía que incluye la expresión pública de mi pensamiento en la plataforma que buenamente tenga a mi disposición, votar en las elecciones, prestar servicio como jurado de votación y, en general, intentar cumplir con mis deberes básicos de ciudadano.
IV.
Condiciones de posibilidad de una idea política en el presente.
– La perspectiva global/local es esencial en nuestro tiempo por razones geopolíticas, económicas y ecológicas. La pregunta por lo regional es igualmente importante y es necesario considerar la relativa subordinación a los factores globales que inciden sobre las decisiones políticas colombianas con respecto a sus vecinos y a sus socios, sus aliados y sus posibles rivales o competidores. Esto con la misma atención que se dedica a las comunidades de todas y cada una de las distintas regiones del país.
– Toda consideración política en este sentido se realiza con referencia al orden constitucional vigente, considerando la existencia de los partidos y movimientos políticos existentes y las dinámicas de poder en juego. Es en este escenario que se imaginan (la imaginación es la facultad política más importante) los proyectos posibles, existentes o por nacer.
– Los problemas concretos que debe considerar un ciudadano en el momento de votar por un candidato, un partido, una propuesta política, una pregunta en una hipotética consulta popular: nuestro modelo económico, sus posibilidades y sus efectos, pobreza, desigualdad, dificultades de acceso a salud y educación, orden público, seguridad y proceso de paz. Sin considerar estas cuestiones tal como afectan a nuestro país toda opción política se toma de espaldas la realidad.
V.
Consideraciones sobre la Constitución del 91.
Los derechos y garantías que consagra deben ser defendidos y protegidos. Es necesario revisar y corregir el ordenamiento territorial y sus implicaciones fiscales, todavía. Plantear la discusión sobre el énfasis en protección y reparación de comunidades afro-colombianas y de comunidades indígenas, es necesario, todavía. Priorizar el trabajo sobre participación en la economía y lucha contra la desigualdad de oportunidades, es necesario, todavía. Protección y estímulo de la empresa y el comercio . La concentración de riqueza no debe impedir la participación en política de todos los ciudadanos. La economía debe ser tan fuerte que permita sostener los derechos constitucionales que el Estado está obligado a garantizar.
La Constitución del 91 es la expresión de un proyecto de Democracia Liberal. Me considero comprometido con ese proyecto y quisiera ver su pleno desarrollo y, a veces, proponer un orden de prioridades un poco distinto en su lectura, en el modo en que nos consideramos orientados por ella. Darle los siguientes énfasis a nuestra Democracia Liberal.
Desarrollemos la idea del Estado Laico. Una de sus implicaciones es que las agendas de iglesias y congregaciones religiosas no pueden interferir con el acceso de los ciudadanos a sus derechos. Los cuerpos y sus decisiones son libres y lo son sus identidades de género que cada ciudadano sólo requiere declarar para ejercer. El aborto y los demás derechos sexuales y reproductivos no deben estar en riesgo por presiones de iglesias y grupos religiosos. El acceso a la Eutanasia no está supeditado a consideraciones religiosas ni dictámenes de ninguna entidad religiosa. Sin embargo, la libertad del cultos debe garantizarse. Esto debe hacerse enfrentando el reto de gestionar el privilegio histórico de la Iglesia Católica y reconociendo sus funciones institucionales a lo largo de la historia.
Esto supone un trabajo intenso sobre las diferencias culturales, vigilando los límites que las afectan y las exclusiones históricas basadas en etnia, lengua, la tensión entre las regiones y el centro del país. Estas exclusiones deben tenerse en cuenta en el proyecto de un estado igualitario en derechos y oportunidades.
En ese mismo ámbito el estado debe velar por la Memoria Histórica, el Patrimonio Cultural (y sus modos de asumir las historias del conflicto armado en todas sus formas). Estos elementos tienen un valor social mayor del que se les asigna (si esto se manifiesta en el presupuesto). Debemos tratar de vivir como si la Cultura no fuera un bien suntuario.
En ese mismo orden de valores se encuentra la Educación y el Sistema Educativo y el Sistema de Ciencia y Tecnología, estos son bienes esenciales del país en su totalidad, su construcción ha tomado siglos y esfuerzos y recursos más allá de cualquier cálculo monetario: Negociar las injusticias que haya podido cometer la Ciencia Hegemónica no puede ser un pretexto para deteriorar el patrimonio nacional que estos bienes constituyen. El cuerpo de profesores, público y privado, sindicalizado o no, preescolar, básico, medio y superior, técnico y universitario en todos sus niveles es un bien de la nación y está al cuidado de los poderes del Estado.. Las condiciones del libre ejercicio de la docencia y la investigación, la dignidad de las condiciones de vida de los profesores, la libertad de pensamiento y asociación, deben garantizarse.
En ese mismo orden de ideas se encuentra la Libre Empresa. La iniciativa privada en toda actividad económica legal y la propiedad privada serán protegidas con la claridad de que hay que velar por la Función Social de la Propiedad Privada.
VI.
En Colombia son muchas las injusticias ligadas a la tenencia de la tierra desde la colonia. Expulsión y despojo de los pueblos indígenas y del ecosistema todo. Los años de la República con todas sus violencias, las remotas y las recientes.
El país en su conjunto es desconocido para gran parte de sus ciudadanos, desde la falta de vías y los costos de viajar en Colombia hasta la falta de adecuada y completa educación geográfica y cultural. Conocer los territorios que habitamos es una tarea pendiente y debe ser una ocupación que el estado promueva. Desde la capacidad de visitar y experimentar su diversidad, desplazarse libremente por ellos, hasta el conocimiento científico de su relieve, sus ecosistema, su fauna, su flora, sus climas, sus gentes y sus costumbres. La violencia dificulta este conocimiento para ciudadanos de a pie y para científicos profesionales. Si el conocimiento es difícil, la defensa del medio ambiente lo es más, es letal para quienes asumen la tarea. La relación con la tierra es esencial y prioritaria: desde las creencias indígenas ancestrales, pasando por las orientaciones apostólicas católicas de Laudato si hasta los tratados científicos más especializados. Hacer posible la producción y la profundización de estos conocimientos, saberes, experiencias es condición de una ciudadanía plena. Este conocimiento es además una condición de una actividad económica creciente y próspera realizada desde el cuidado de la tierra. Este conocimiento brinda, además legitimidad a la propiedad de la tierra, a la más pequeña y a la más grande y permite orientar adecuadamente la planeación de estímulos e inversiones, formular adecuadamente el uso del suelo, hacer un uso racional de los recursos y dar un reconocer las formas de vida que lo recorren.
Una propiedad legítima, reconocida, bien fundada permite, a su vez, la asociación y la organización de los propietarios, grandes y pequeños de forma racional y orientada a la prosperidad y el crecimiento (que en nuestro país es siempre una meta legítima, la pregunta es cómo se hace de forma responsable).
VI.
El acceso de los ciudadanos a la protección policial y a la administración de justicia es una necesidad fundamental.
El monopolio de la fuerza por parte del estado es un deber y la fuente de la aplicación de la ley y la garantía de los derechos de todos.
Una misión común del Ejército y de la Policía es la protección de la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, estas instituciones deben comprometerse especialmente con el cuidado de la población civil y en especial de los más vulnerables.
Las poblaciones vulnerables en los territorios deben poder llegar a ejercer sus deberes y derechos ciudadanos con plena confianza en su libertad y seguridad; su experiencia activa de la ciudadanía debe hacerlos cada vez más capaces de decidir sobre los destinos y los problemas de sus regiones/territorios. El estado velará por salvaguardar una ejecución transparente de los recursos y ayudará a que esta sea cada vez más eficiente.
VII.
La pobreza y la desigualdad son una amenaza a la democracia y a la justicia, es un objetivo del estado eliminarlas a mediano plazo, sin destruir la riqueza existente y respetando la propiedad privada.
La redistribución de la riqueza es una prioridad pues permite no solamente la mejora de la calidad de vida de la población, además permite el acceso al ejercicio político de todo tipo de organización ciudadana.
Las campañas políticas serán financiadas por el estado, se hará lo posible por evitar la influencia de grandes capitales en las elecciones. El acceso a la información sobre candidatos y programas de gobierno, las discusiones sobre los problemas prioritarios para la ciudadanía requieren una comunicación amplia y eficaz para todos.
Es necesario velar por la estabilidad institucional y el progreso hacia fines comunes de justicia social. Respecto a la industria, la agricultura, la minería y el capital financiero la cuestión es cómo estimularlos evitando el deterioro ambiental y las injusticias económicas. La economía de un país como Colombia puede y debe crecer, su responsabilidad en el cambio climático es leve. Nuestra biodiversidad y nuestros ecosistemas son excepcionales y merecen todo el cuidado, estos hechos solamente plantean retos a la ciencia, la tecnología y la gestión social para lograr un desarrollo sostenible.
VIII.
El éxito de estas actividades se consigue también si el trabajo se hace honestamente, pero eso está fuera del control de quienes piensan en las políticas e instituciones desde la buena fe (*si esto no resulta válida ninguna propuesta política lo es*).
Estas cuestiones me producen un tipo de incertidumbre similar a las que generan la pregunta por el tamaño del estado, la posibilidad de velar por la eficiencia del mismo, de luchar contra la corrupción.
Tratar de conseguir de forma legítima una economía que permita proveer los recursos que se requieren para cumplir con los propósitos que se plantea la constitución. La producción y el cuidado de la riqueza solamente estará limitada por el impacto sobre el ecosistema, las condiciones de trabajo y remuneración. Además se evitará que la concentración de la riqueza implique que grupos económicos se apropien de espacios que deben ser comunes.
IX.
Lo que no soy o rechazo de manera terminante en política.
Me opongo a imponer cambios políticos por medio de la violencia. No apoyo la destrucción que implica una revolución.
Rechazo los movimientos que pretenden la destrucción, exclusión o eliminación del otro o los otros, de los miembros de un grupo o de una población, como programa político.
Todo gobernante es un custodio temporal de las instituciones y del poder del estado, las formas y los cauces de acción legítimos deben respetarse. Los períodos, los plazos y las celebraciones patrias deben guardarse estrictamente.
Rechazo los totalitarismos, las agendas tendientes a ellos y el culto a la personalidad. Los períodos presidenciales no deben prolongarse y no debe haber reelección.
Rechazo el discurso de odio.
X.
Un nombre y una definición.
Dada mi insistencia en que en el orden de prioridades, las necesidades sociales subordinan racionalmente a las actividades económicas, concluyo que para mi el objetivo de la actividad política es mantener en la mira los objetivos de la sociedad como conjunto y gestionar el trabajo del estado para mantener la capacidad de tender a ellos y estar cada vez más cerca de alcanzarlos. En ese sentido puedo declararme social-demócrata.
XI.
Si comencé declarando mi escepticismo debo terminar señalando mis temores sobre el futuro, del país y del mundo. Al proponerme enunciar mis ideas políticas asumo que el futuro es posible e imaginable, en cierto sentido, doy por sentado que habrá futuro, no solamente que sobreviviremos sino que iremos construyendo una forma de vida mejor, más grata, más solidaria con todas las formas de vida sobre la tierra. Aceptar este supuesto es hacer una apuesta por dos situaciones:
– La viabilidad ecológica de la organización política.
– La posibilidad del debate político permanece abierta. Apostamos que podremos evitar que la organización política no será presa del totalitarismo.
Además es necesario hacerse la pregunta de Adorno y que retoma Butler: ¿Es posible vivir una vida buena en una vida mala? ¿Es posible vivir una vida plena en una sociedad en la que la injusticia estructural produce una vida mala para un gran número de personas? Hacer estas preguntas implica comprender la prioridad de la solidaridad sobre el individualismo como se pretende vivir una vida moral. El individuo tiene una dignidad propia e inalienable, pero su existencia se da y se sostiene gracias a una red de apoyo que incluye gran número de seres, muchos de ellos desconocidos para el individuo que se beneficia de mucha maneras de las contribuciones de los otros.
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